Yo Presidente
El codirector del documental Yo Presidente asegura que el film sobre los últimos mandatarios argentinos no tiene como objetivo destruirlos, sino revelar “gestos de su intimidad” que hablan por sí solos. También dice que no busca la complicidad sino la responsabilidad del público. Además, la palabra del productor Luis Majul. Tráiler.
”Hay un vicio periodístico en pensar que los grandes temas son los grandes contenidos y, en realidad, a los políticos los vimos en la televisión millones de veces contestando sobre temas de acualidad y sin decir nada, por eso encaramos esta película desde otro punto de vista“, dice Gastón Duprat a propósito del estreno de Yo Presidente, el documental que hizo junto a Mariano Cohn.
En el film, que llevó tres años de realización y cuenta con producción de Luis Majul y Pol-ka, los creadores del subversivo Televisión Abierta, Cupido y ex directores del Canal de la Ciudad entrevistaron a siete de los últimos ocho presidentes constitucionales con un estilo que ya desplegaron en la pantalla chica y que significa “apuntar a los gestos de la intimidad” como elemento revelador. Cabe destacar que Néstor Kirchner no aceptó ser parte del proyecto.
“Estamos convecidos de que en las cosas casuales o en los pequeños gestos de la intimidad uno puede entender cosas políticas; que en las cosas cotidianas uno ve mucho contenido político, que se diluye si uno encara a un ex presidente con preguntas de coyuntura en la que va a decir lo mismo que viene repitiendo hace años”, remarca Duprat.
Eduardo Duhalde contando una anécdota sobre la pesca de tiburones, Carlos Menem perseguido por una mosca en Anillaco, Alfonsín reeditando el anquilosado gesto del abrazo a la distancia o Ramón Puerta hablando de su parecido con Perón a partir de un lunar compartido, son algunos de los momentos que entrega una película que, según Duprat, no busca que “el público se lave las manos”.
“Jamás quisimos hacer una película para que el público se lave las manos y quede satisfecho diciendo que destruimos a los ex presidentes, no quisimos ese regodeo; en realidad la película todo el tiempo te dice que esa gente fue votada por amplísimas mayorías y existe el espectador que quizás los votó a todos o a muchos, pero que en vez de reconocer esto preferiría que dejáramos mal parado a alguno”, señala.
Y ampliando aún más el punto de vista que marcó el trabajo y que ya se hizo evidente en sus productos televisivos, el realizador asegura que “hay más riqueza en lo que uno muestra que en lo que oculta”.
“Nos pareció mucho más rico que ellos mostraran lo que quisieran, es más revelador de ellos mismos, no nos planteamos ir a encontrarles el punto oculto o el furcio; para nosotros hay más riqueza, no sólo en este caso sino para todas las personas, en lo que uno está dispuesto a mostrar antes que en lo que oculta, aunque quizás esto no parezca entrar en la lógica periodística”, indicó el codirector del proyecto.
Para Duprat, la gran diferencia entre Yo Presidente y el documental clásico es que “en este film no queríamos comprobar nada, no teníamos una tesis que después queríamos que fuera filmada sino que teníamos preguntas y fuimos a filmar y nuestras preguntas se multiplicaron; es otro tipo de búsqueda documental que, a mi criterio, deja mucho más para el espectador que una mera declaración de principios del director”.
“Para nosotros -apunta- lo más importante en cualquier película es el punto de vista, desde qué lugar se dicen las cosas y en este film se trabajó mucho esa cuestión”.
“Por eso -concluye nombrando los elementos que constituyen el estilo de la película- no hay relato en off, los presidentes le hablan al público y no al entrevistador, los dejamos elegir a ellos el lugar de la entrevista, no editamos los párrafos en los que hablan, les propusimos que analizaran las imágenes de archivo; de algún modo tuvimos que ir construyendo un tipo de género documental que antes no se había hecho“.
“Es infernal, tenemos muchos minutos de rodaje en los que hablan de cuestiones políticas diversas y en ninguno hay una aceptación mínima o real de los pecados que cometieron, de los gravísimos errores que ejecutaron y las decisiones que tomaron y que afectaron al país”, expresa el flamante productor cinematográfico.
Para Majul, los presidentes argentinos desde la restauración de la democracia son un fiel reflejo de la sociedad. “Creo que tuvimos los presidentes que supimos conseguir. Tuvimos y tenemos responsabilidad, aunque es menos importante y menos definitiva que la que tienen esos presidentes”.
“Cuando discutía con los directores, porque tuvimos discusiones artísticas muy ricas y profundas, hablábamos de que si uno juntase los pedazos de todos los presidentes y eligiese lo peor de cada uno de ellos armaría un Frankenstein que no sería diferente al que podríamos armar con el ADN de la sociedad argentina”, dice.
El periodista revela que el entrevistado con el que más problemas tuvo fue con Adolfo Rodríguez Saá, aunque “en realidad todos fueron complicados”. De hecho, el actual presidente, Néstor Kirchner, no aceptó ser entrevistado.
Pero el conductor de La cornisa (América) sostiene que hacer un documental cinematográfico le permitió “decir lo que no se puede en otros medios comunicacionales”.
“Trabajé muchos años en agencias de noticias y diarios. En realidad, me siento más cómodo escribiendo libros, diarios o blogs. Ahora, yo siempre utilicé distintas herramientas para comunicar. Para mí, hoy el cine es una herramienta más para comunicar y decir cosas“.
Reporter & Telám
Tráiler “Yo Presidente”
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