VH1: la televisión como vicio
Señal con poco tiempo en el aire local, VH1 es la definción misma de “cultura pop”, como lo marca su slogan. Altamente adictiva, combina el clip con el reality show y la serie de culto en un cóctel explosivo. Aunque, claro, nada es perfecto.
El slogan de VH1 es “cultura pop” y hay que decir que, si bien es un poco difícil definir qué es la “cultura pop”, el canal hace que se entienda perfectamente bien. Parte del pulpo MTV -como Nickelodeon y la ¡todavía no aquí! Comedy Central- VH1 combina videoclip, reality shows y series de culto. El cóctel resultante es enormemente adictivo.
Aunque el concepto es, como se dice, un poco difícil de asir. ¿La señal se burla de las excentricidades de la farándula o está de su lado? ¿Es ingenua o cínica? ¿Puede no repetir ciertos esquemas? ¿La nostalgia está de moda siempre? Como fuere, se la nota lúdica.
Programación: Se dijo, reality shows más bien bizarros (La vida surreal, Gene Simmons School of Rock, So Notorious, Hogan Knows Best: ningno es una competencia, sino la vida de una “celebridad” en un contexto raro) espacios de videoclips -muchos clásicos, más los recitales de artistas pop de hoy- y algunas series como División Miami (excelente) o documentales.
Lo de los programas del tipo “las 50 estrellas más sexy de la pantalla chica” es divertido, aunque tienen que ver exclusivamente con los Estados Unidos. Pero los documentales sobre el rock suelen ser rigurosos (hay uno brillante sobre las drogas que, raramente, es favorable a la legalización) y muy buenos.
La programación de videoclips es “calculadamente ecléctica”. Hay espacio para todo, desde lo nuevo (léase “lo que hay que comprar hoy mismo”) hasta -especialmente- videos clásicos y bizarros. Para eso está, claro, la enorme videoteca de MTV. De hecho el canal es algo así como si E! hubiera adoptado la vieja actitud iconoclasta de MTV.
Comunicación: Una cosa es la imagen institucional, que es muy buena. Otra es pegarle a los cambios de programas y horarios, que resulta un poco más complicado. La comunicación es quizá el punto más flojo de la cadena; aún así, el sitio es lo suficientemente claro como para encontrar lo que uno quiere ver.
Publicidad: Un problema. En realidad no tiene tanta publicidad comercial como -otra vez- MTV, por poner el ejemplo. Pero sí una cantidad de cortes en cada emisión que hace un poco molesto mirarlo (aunque en los cortes, el humor y el ingenio priman a la hora de mantener “enganchado” al espectador con lo institucional).
En cierto sentido, y como demasiadas otras señales que -el cable lo prometía- íbamos a ver sin cortes, lo que diferencia este canal de uno de aire es el contenido, el giro temático y esa actitud que le es propia. Los bloques de los programas no son más extensos que en la TV de aire, pero esto no es un defecto exclusivo de VH1.
Contras: Más allá de los cortes, la mayor “contra” es también su mayor “virtud”, el caos. En VH1 podemos ver, literalmente, cualquier cosa en cualquier momento, incluso cuando eso que veamos sea ridículo, por ejemplo. Un problema es que no todos los programas están subtitulados. Las películas sí, las series, no.
Por otra parte, es evidente que el peso está en la programación nocturna, donde aparece lo más interesante, original o simplemente raro. Por la mañana y la tarde resulta menos atractivo como canal, quizá porque su temática, juguetona y toda, es más bien para adultos, y -repetimos: en cable, que se supone que no debería de tener tales restricciones- muchos de sus contenidos no “cuajan” a la hora en que los menores están frente al televisor.
Fuente: Terra Argentina
Más Información |
Noticias por canal
