El año de los magos y de los films animados

Historias sobre magos e ilusionistas, apuestas por la diversidad sexual, épicas de aventuras con gran despliegue de efectos visuales, miradas despiadadas a las miserias y contradicciones del capitalismo salvaje, una amplísima producción de animación infantil, mucho terror sádico o plagado de fantasmas, ambiciosos musicales, documentales sobre familias disfuncionales, reconstrucciones de los atentados del 11 de septiembre de 2001… Las 197 películas extranjeras que se estrenaron durante 2006 ofrecieron los más disímiles abordajes temáticos y estéticos.

El cine norteamericano acaparó 8 de cada 10 entradas vendidas en las salas argentinas a partir del atractivo de las nuevas entregas de muy bien promocionadas sagas destinadas al consumo familiar, como Las crónicas de Narnia , Piratas del Caribe 2 , Superman regresa , X-Men 3 , 007: Casino Royale o Misión: imposible 3 y de la inmensa popularidad de films animados como La era de hielo 2 , Cars y Vecinos invasores .

Pero la producción animada no se limitó este año a los tradicionales estrenos de vacaciones de invierno: Happy Feet: el pingüino , Garfield 2 , Monster House: la casa de los sustos , Vida salvaje , Open Season: amigos salvajes , La granja , Las aventuras de Lucas , Bambi 2 , Jorge, el curioso e incluso propuestas europeas como Valiant o japonesas como El increíble castillo vagabundo demostraron que este rubro ya está definitivamente consolidado como uno de los más exitosos y competitivos de la industria. Hasta el cine argentino se sumó al fenómeno con El ratón Pérez y Patoruzito 2 .

A falta de una nueva entrega de Harry Potter, los magos arribaron con dos notables exponentes ambientados en la época victoriana, como El ilusionista (una de las sorpresas comerciales del año) y El gran truco , de Christopher Nolan.

Nolan, de todas maneras, no fue el único “autor” que incursionó con fortuna en la producción hollywoodense a gran escala: Martin Scorsese consiguió el mayor éxito de su carrera con Los infiltrados ; Michael Mann entregó una personal versión cinematográfica de la serie televisiva Miami Vice ; Spike Lee construyó una sólida historia de robo a un banco en El plan perfecto ; Alfonso Cuarón cautivó con la apocalíptica Niños del hombre , mientras que Paul Greengrass logró mejores resultados con Vuelo 93 que Oliver Stone con Las Torres Gemelas a la hora de homenajear a las víctimas del terrorismo.

También hubo fracasos artísticos y comerciales incuestionables, como las nuevas apuestas fantásticas de M. Night Shyamalan en La dama en el agua o de Terry Gilliam en Los hermanos Grimm ; las insulsas remakes de Poseidón o La profecía ; la penosa secuela de Bajos instintos, o el innecesario regreso de La Pantera Rosa .

Fuera del ámbito de Hollywood, Terrence Malick ratificó el poder lírico y revisionista de su cine con El Nuevo Mundo ; George Clooney demostró que es también un gran director con la politizada Buenas noches y buena suerte ; Jim Jarmusch regresó con el humor irónico de Flores rotas , mientras que Historias de familia , de Noah Baumbach, o Pequeña Miss Sunshine, desde la ficción, así como Tarnation , de Jonathan Caouette, o Capturando a los Friedman , de Andrew Jarecki, desde el documental, mostraron la contracara del sueño americano con sus visiones desencantadas sobre las familias. También generaron mucho debate la odisea gay de Secreto en la montaña , dirigida por Ang Lee, y el retrato de la transexualidad de Transamérica .

Regreso con gloria

Un director neoyorquino (Woody Allen) con una típica historia londinense ( Match Point ) fue el eje de un enorme éxito con 460.000 espectadores, mientras que otro autor muy querido por el público argentino regresó a la aceptación masiva (330.000 entradas) con el universo que más y mejor conoce: las historias de sufrimientos y solidaridades femeninas, en Volver .

Este año quedará también como el de la definitiva consagración de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, de quienes se estrenaron con pocos meses de diferencia El hijo y El niño , Palma de Oro 2005, mientras que no le fue tan bien con el público al ganador de Cannes 2006, Ken Loach, con El viento que acaricia el prado , su muy interesante acercamiento a los inicios de la guerra civil irlandesa.

El toque francés

De la siempre interesante producción francesa se destacaron la impiadosa mirada de Michael Haneke a los miedos y culpas de la burguesía parisina en Caché-Escondido ; la mixtura entre cine-noir y música clásica de El latido de mi corazón , del gran Jacques Audiard; el exitoso y multipremiado documental La marcha de los pingüinos , y la vigencia del veterano trío de la nouvelle vague integrado por Claude Chabrol ( La comedia del poder ), Eric Rohmer ( Triple agente ) y Jean-Luc Godard ( Nuestra música ).

El Malba se consolidó como un ámbito de referencia para el cine de arte más radical y provocativo con los estrenos exclusivos de notables títulos, como The World , del chino Jia Zhang-ke; Tropical Malady , del tailandés Apichatpong Weerasethakul; Five (dedicated to Ozu) , del iraní Abbas Kiarostami, o el impactante documental austríaco La pesadilla de Darwin .

El cine asiático también entregó títulos muy atendibles, como la conmovedora Nadie sabe , del japonés Kore-eda Hirokazu; la delirante El sabor del té , de su compatriota Katsuhito Ishii, o la lírica Hierro-3 , del coreano Kim Ki-duk.

Una diversidad que sería ideal que se mantenga y en lo posible se amplifique durante la inminente temporada 2007.

Fuente | La Nación


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