Luces y sombras del género sitcom en la televisión argentina
El abrupto fin, la semana pasada, de “Hechizada” significó también el punto final para una etapa en la televisión argentina donde las “sitcoms” dominaron buena parte de la programación. Sin nuevas producciones a la vista, quizás todavía sea temprano para considerar que la alguna vez llamada “revolución televisiva” no fue más que una tendencia pasajera.
Luego de años de dominio del género costumbrista en las tiras y comedias, Telefe decidió animarse a producir en la Argentina un formato importado. Se trataba de las sitcoms, comedias de situaciones, un modelo de programa de gran repercusión en los Estados Unidos caracterizados por historias cortas -de media hora de duración- con muchos gags, pocos personajes y contadas escenografías, sin exteriores.
En 2003 consiguió los derechos de “The Nanny”, la sitcom creada y protagonizada por Fran Drescher, que repitió en diferentes horarios y siempre con éxito en su pantalla.
Luego de trabajar mucho, en enero de 2004 estrenó “La Niñera”, con Florencia Peña como Flor Finkel y Boy Olmi como el Señor Iraola. Roberto Carnaghi y Carola Reyna completaban el elenco como el mayordomo Fidel y la asistente Teté.
En pleno prime time nocturno, la sitcom -que copia plano a plano la versión original, y cuyos libretos eran supervisados por la gente de Sony-Columbia Pictures- se volvió un éxito.
Envalentonados con el suceso, los responsables de Telefe probaron entonces al año siguiente con dos sitcoms importadas más: “¿Quién es el jefe?” y “Casados con hijos”. La primera tuvo a Nicolás Vázquez y a la peruana Gianella Neyra en los protagónicos, junto a Carmen Barbieri. A las 19, la sitcom tuvo un moderado éxito y demostró que la versatilidad de Vázquez, quien había saltado a la fama por su papel en “Campeones”, podía soportar un protagónico.
Lo que sucedió con “Casados…” fue inédito. En su primera pasada -cerca de las 23- la dupla Francella-Peña cosechó escaso rating, pero en sus repeticiones, a las 21, competían cabeza a cabeza con las primeras emisiones de “Sos mi vida”.
Mientras tanto, se produjeron dos sitcoms argentinas. La primera fue “Amor mío”, un producto de Cris Morena con Romina Yankelevich y Damián de Santo. Ocupando el horario que supo pertenecer a Susana Giménez, la sitcom nacional tuvo una gran performance en las planillas de rating, y cosechó buenas críticas.
La otra sitcom “made in Argentina” se estrenó el año pasado en Canal 9, de la mano de la productora “Underground”. Se trataba de “Amo de casa”, con Carlos Calvo y Andrea Bonelli. Luego de un debut promisorio, el programa se estancó en los diez puntos, una cifra nada despreciable para aquel momento de la pantalla del otrora canal de Daniel Hadad.
Ese mismo año comenzó la segunda temporada de “Casados con hijos”, que, irónicamente, hizo menos puntaje que las repeticiones de la primera temporada. Esto demoró el lanzamiento de “Hechizada”, que ya estaba siendo grabada cuando el éxito de las repeticiones de “Casados…” obligó a Peña a volverse a poner la peluca de Moni Argento.
Finalmente, este verano debutaron las aventuras de la bruja Samantha, en directa competencia con “Son de Fierro”. Los números no acompañaron a la nueva sitcom, quizás porque la audiencia se cansó de ver durante tres programas consecutivos a Peña o porque esta vez la serie era de la década del 60 y la temática resultaba poco atractiva.
Lo cierto es que a tres años de la explosión de las sitcoms en la televisión argentina, no quedan rastros de ella. El éxito de “Son de fierro” y el próximo estreno de “El Capo”, la nueva telecomedia de Telefe con Miguel Ãngel Rodríguez, reafirman que el costumbrismo volvió para quedarse en la pantalla chica.
¿Qué habrán sido las sitcoms en el mapa televisivo argentino? ¿Una moda pasajera o un género que puede mantenerse y hundir raíces? Sólo el tiempo -y el rating- lo dirá.
Fuente: Reporter
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