Argentina para armar
En plena era Gran hermano, cuando el fenómeno de la vida documentada entre cuatro paredes ocupa gran parte de la escena y dispara “personajes” hambrientos de popularidad y dinero, llega un ciclo que por su profundidad intelectual a esta altura podría tildarse de “bicho raro”. Hoy a las 22, por TN, arranca Argentina para armar, un programa conducido por María Laura Santillán que le cede la voz a los que más saben.
Intelectuales y estudiosos “”muchos de los cuales trabajan silenciosamente y se vuelven imperceptibles para los medios”” se sentarán a debatir sobre las políticas públicas que se necesitan para sostener el crecimiento a nivel país. “Queremos que lo que se plantea suceda. Que las palabras no queden simplemente en un programa. Queremos colaborar en la planificación de la Argentina”, se sincera la cara femenina de Telenoche.
¿Cómo se hace para pensar televisivamente algo que hoy parece no encajar en los parámetros televisivos?
Ese es el desafío. Lograr un espacio donde se hable de ideas. Si no apostamos al desarrollo del país, ésta va a ser una oportunidad perdida más. Argentina tuvo oportunidades y las perdió. Oportunidades, por ejemplo, en cuanto a un contexto internacional favorable para vender materias primas. Hoy las cifras son optimistas pero si no apostamos al desarrollo, no despegamos. Eso significa perder el tren y distanciarse de los países que crecen. Sería repetir una historia de fracasos.
Se te escuchó decir que vivís éste emprendimiento como una vuelta a la universidad…
Exactamente. Es volver a estudiar. Estudio muchísimo. Chequeo con los que saben lo que tengo que saber. Esto porque tengo dos desafíos: uno, hacer masivos temas que no son fáciles de comunicar. Y el otro es ponerme a la altura de los invitados. Hay unas cuantas personas que me están abriendo la cabeza.
Por la franja que ocupan, van a competir con el fútbol y hasta con el “Gran hermano Famosos” que debuta hoy.
A mí lo que me resulta es trabajar pensando en el programa y no en lo que hacen los demás. Estoy concentrada en eso solamente, en hacer algo bueno.
La mujer que en la última década sumó horas de aire con títulos como Causa común, Telenoche investiga, No matarás y Fiscales, cuenta que a fines del año percibió un bache en la TV: un ciclo que, en medio del crecimiento que la economía registró en los últimos cinco años, planteara el camino a seguir para transformar el país: “Para quienes somos periodistas de alma, es imprescindible buscar en qué anda la gente, con ganas de qué”, suelta. “Ahora es cuando la gente tiene ganas de que la Argentina se arme, de arraigarse, de que los hijos no se vayan. Algo aprendimos de la crisis. Aprovechémoslo”, se entusiasma.
Se te ve muy optimista con el país: ¿Sos de los que ven el vaso medio lleno?
Por temperamento soy optimista. En este momento en que estoy poniéndome en contacto con gente increíble, ¿cómo no ser optimista? Hay argentinos que vale la pena conocer. Pienso: sobrevivimos por el trueque, la solidaridad, la protesta, la participación y tantas otras cosas. Es el momento de preguntarnos hasta dónde puede seguir creciendo el país, qué necesita para hacerlo y cuáles son las barreras humanas, técnicas, políticas, naturales y legales.
¿Qué desafío periodístico distinto te planteás con esto?
Con esto espero que la gente le preste atención a lo que se dice. Que lo que planteamos suceda y no muera en intención. Que mueva. Por ejemplo, que casi un 30% de los argentinos esté bajo la línea de la pobreza, es un tema a resolver. En reuniones previas, Prat Gay, próximo invitado, dijo algo así como que hay que salir a buscar a los no incluidos y darles oportunidades. Que la deuda no la tienen ellos con la sociedad, sino la sociedad con ellos. Argentina para armar busca derribar mitos. Tenemos que dejar de pensar todo como encontronazo: Boca-River; campo o industria; bienes o servicios. Siempre es un versus sin resolución. Queremos romper con lo que nos paraliza. Queremos soluciones.
(Clarín)
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