Cecilia Dopazo: “Soy una actriz en transición”
Conduce un magazine de arte por Canal á. Dice que está en crisis con su vocación y que su gran proyecto es la familia.
No es un retiro, pero se le parece. Cecilia Dopazo, aquella mujer explosiva de Caballos salvajes, decidió correrse del centro de la escena actoral, prescindir de representantes, desechar tiras diarias en TV (como Son de Fierro, Canal 13) y encontrar su mundo en la crianza de sus dos hijos. Desde hace dos meses la pantalla chica la tiene de regreso, en (á)ctual (los jueves a las 21 por Canal á) pero, curiosamente, como conductora. “Tuve una crisis vocacional”, suelta sensible y desenrolla un ovillo que pocas veces se atrevió a hacer público.
Presentadora de noticias culturales en un magazine de arte y espectáculos que la obliga a recorrer la noche en busca de estrenos, leer e investigar, Dopazo se muestra bien plantada en su nueva faceta. “Durante una década fui muy espectadora del canal. Un día me mandaron un mail preguntando ¿Es una locura? No creí que lo fuera. Esto hoy me da felicidad”, cuenta.
Crisis vocacional. Suena fuerte. ¿Cómo es eso?
Suena fuerte, pero es así, yo me he corrido de ese lugar de actriz hace ya un tiempo… Decidí parar, hacer silencio, ver adónde rumbear. Estoy más para adentro. Me interesa la maternidad, escribir un guión, obras de teatro, un corto que pretendo dirigir. Tuve una vocación temprana, que no es común. Y no creo que las cosas sean para siempre. Tuve una pasión durante un determinado período y entré en un impasse. Por ahora me está pasando esto, así como en los años ’80 y en los ’90 me pasó una pasión desenfrenada por armar personajes.
Deben existir causas puntuales…
¡Qué tarea! No es fácil de comprender. Sucedió alrededor de los 30 y quizá responda a muchas causas: la llegada de mis hijos, la necesidad de poner mi energía en la formación de mi familia. Eso me llena, me hace feliz y no necesito prácticamente nada más. Por otro lado, en las familias de las que vengo, lo emocional no se expresaba demasiado y mi vocación apareció como un acto de rebeldía. Se ve que sentí un reto. Lo hice y ya.
¿Estás hablando de un retiro?
Es un retiro voluntario y por ahora. No descarto que un día quiera volver a actuar. Quizá no ocurra. Me encanta escribir, refaccionar mi casa y las de otros. Hoy, por ejemplo, no tengo más representante. No me interesa.
Cuesta verte en ese lugar. Hace más de una década hasta se decía que te buscaba Woody Allen…
Eso respondía al perfil alto de mi representante de aquel momento, que no era del todo compatible con mi personalidad. Era un gran conflicto para mí. Se anticipaba a las cosas. Yo tuve una entrevista con la persona que hace los casting para las películas de Woody. Fue con él y punto. No me sentía cómoda con tanta exposición. En ese sentido me saqué un poco de encima esa mochila.
Mujer del director de cine Juan Taratuto, la ex Clave de sol, Mi cuñado, Máximo corazón y Pensionados (lo último que hizo en TV), más otros cuantos productos televisivos, dice que el proyecto “con mayúscula” de su vida es su familia. “A partir de haberlo conocido a mi marido, formar una familia pasó a ser lo más importante”, admite antes de recordar graciosamente que debe “48 pesos en la verdulería”. Y adelanta un proyecto de guión de una comedia romántica junto a su marido, como en No sos vos, soy yo.
No queda claro, ¿qué sos hoy? ¿Una actriz-conductora, una futura cineasta?
Una persona curiosa que se da la libertad para explorar cosas nuevas como la conducción.
¿Y si en el aeropuerto tenés que completar tu profesión?
Sigo poniendo actriz, porque ama de casa no me cuadra (se ríe). Pero a vos te contesto que soy una actriz en transición.
(Clarín)
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