Café Tacuba en el Pepsi Music

Los mexicanos tocaron unos pocos temas de su nuevo disco, “Sino”. Y se dedicaron a encender la pasión del público.

Luego de dos años, Café Tacuba volvió a presentarse en la Argentina -en la segunda fecha del Pepsi Music- confirmando, si es necesario, que aquí son bienvenidos. La excusa para pisar el Club Ciudad de Buenos Aires era adelantar algunas canciones de Sino, su nuevo disco de estudio luego de cuatro años. La excusa, sólo eso. Mostraron unos poquitos temas (entre ellos el futuro hitazo Volver a comenzar) y pusieron a saltar a unos cuantos miles a fuerza de viejas canciones, pero sin caer en el obvio listado efectista y festivalero repleto de esas que sabemos todos.

En Cero y uno, los mexicanos se resignan a que la lejanía física se atenúa con una reproducción de lo amado. “Perder el alma en una foto”, cantan. Y proponen la solución definitiva para poder ver, oler, tocar y demás: viajar. Pero, a veces, para los conciertos, viajar no parece suficiente. Frente a ellos hay unos cuantos miles que insisten con sacarle el alma al concierto. La banda abre con No controles y la masa abre sus celulares con cámara. Prefieren tener un recuerdo binario del show en el disco rígido de su computadora antes que experimentarlo en el cuerpo. Tenés a estos cuatro (cinco, si sumamos al baterista) haciendo unas bonitas canciones, tenés a uno de ellos, Rubén Albarrán (ahora Ixxi Xoo), encarnando al Chapulín Monocromático corriendo por la pasarela que se mete en el público con la energía de un nene de ocho años, tenés el volumen adecuado para cantar a los gritos las canciones que te sabés y vos estás dele con el celu convirtiendo algo vivo en una filmación movida para subir mañana mismo a Youtube. Pasa ese tema, pasa el que inicia este párrafo, pasa el epiléptico Eo, pasa el hermoso Las flores (sin Alejandro Flores, lástima) y los Tacuba, increíblemente, le ganan a Nokia, Motorola, Sony Ericsson y amigos. El índice de lucecitas pálidas baja entre las cabecitas sonrientes.

La capacidad de Café Tacuba para mover al público de un lugar pasivo a formar parte del show sin remitir a demagogias viene desde la raíz de su presentación. Aquí, la energía de la gente no es un mero marco. Son capaces de hacerte bailar con canciones preciosas, mirarte directamente, hacerte preguntitas, responder a las tuyas y así y volverte parte de la fiesta. Pero el mérito viene cuando vuelven bello lo terrible y vos ni cuenta te das. Así, la gente salta al compás de una historia de sometimiento (Alármala de tos), de suicidio (Déjate caer, de Los Tres), de crimen pasional (Ingrata) y ellos ayudan con unas sonrisotas y coreografías (dedo Travolta en alto para Déjate caer). Lo trágico de la tradición (o cliché) popular mexicana no parece tan tremendo cuando pasa por Café Tacuba. Y si El baile y el salón propone la verdad “el amor es bailar”, acá hay amor porque saltan los de la valla y los que los ven desde atrás. Amor ida y vuelta. Vuelvan pronto.

(Clarín)


Más Información

 

Noticias por canal

Canales Televisin Argentina América TV Canal 7 Canal 9 Telefe Canal Trece 13