Daniel Radcliffe: “Soy un adolescente normal”
A horas de conocerse la última novela de “Harry Potter”, el actor que interpreta al mago más famoso habló con ClarÃn acerca de su personaje, de su controvertido trabajo en “Equus” y de su vida fuera de la saga en la que trabaja hace siete años. Además, un informe sobre el esperadÃsimo libro y una elogiosa crÃtica de “The New York Times” que enojó a la escritora J.K. Rowling.
Ya no es el niño que conocimos -cinco años y medio atrás, poco antes del corralito- mientras promocionaba Harry Potter y la piedra filosofal en el set que hace las veces del comedor de Hogwarts. TenÃa entonces doce años y ahora está punto de cumplir los dieciocho. Esa era su primera pelÃcula como el mago más famoso de la última década. Esta, es su quinta. Daniel Radcliffe está más alto, su voz ha cambiado y se muestra mucho más seguro y confiado al hablar. Pero esa misma mirada inquieta, esa inteligencia y sagacidad en sus respuestas, esa imagen de chico espabilado no sólo siguen presentes, sino que se han acrecentado.
Allà donde Emma Watson (Hermione) es tÃmida y correcta, y Rupert Grint (Ron) es callado, algo irónico y distante, Daniel es un torrente de palabras. No para de hablar, de moverse ni de hacer gestos. O es un gran actor o verdaderamente está fascinado de tener que hablar ante la prensa del estreno de la quinta pelÃcula de la saga una tarde -lluviosa, claro- de fines de junio en Londres.
Mucho más grande, musculoso -con visibles horas de trabajo en el gimnasio-, sin los anteojos de su personaje, pero sà con elegante traje y corbata (que, asegura, lo hace lucir más alto de lo que realmente es), Radcliffe cuenta que le costó, pero ya asumió que no va a crecer mucho más.
“Está en mis genes, mis padres son bajos también, asà que no hay mucho que pueda hacer al respecto más que disimularlo con la ropa -dice-. Pero mi altura me viene bien cuando quiero pasar inadvertido entre la gente. Me pongo una gorrita de béisbol y nadie me reconoce.”
Mañana será un dÃa fuerte para Daniel porque sale a la venta el séptimo libro de la saga, Harry Potter & the Deathly Hallows -cuyo final guardado a cuatro llaves parece haberse filtrado por internet en las últimas horas-, pero aún más importante para él es el lunes, dÃa que cumple dieciocho años. El sabe que eso tendrá sus ventajas y desventajas, ya que -más allá de los beneficios de la mayorÃa de edad- al dejar de ser menor los “paparazzi” podrán echársele con todo encima.
“No tengo grandes problemas con ellos -dice-. Tal vez después de mi cumpleaños se pongan más pesados, pero si esperan que reaccione no lo voy a hacer. Cuando los veo les sonrÃo. Si te enojás es peor, es lo que están buscando.”
Radcliffe subió a un escenario teatral del West End londinense en febrero para hacer Equus, con su famoso desnudo incluido, tarea que le motivó el elogio de muchos crÃticos pero los enojos de buena parte de los padres cuyos hijos son seguidores de la saga del mago. “Al principio de lo único que se hablaba era del desnudo -cuenta-, pero luego la gente empezó a ver y a conocer la obra y se dio cuenta de que es mucho más que eso. No es tan central a la historia. No me molestó que se fijaran en eso, era previsible, pero me dio gusto que lo superaran.”
¿SentÃs que te empezaron a tomar más en serio como actor luego de hacerla?
Creo que sÃ, la gente empezó a pensar que podÃa ser otra cosa que Harry Potter. Pero no la hice para eso. La hice porque es una gran obra y actuar en el West End es algo que querÃa hacer. Equus es una obra poderosa. Si bien reconozco que estar desnudo frente a mil personas fue una experiencia aterradora, no lo hice para shockear a la gente: los que la vieron se emocionaron y pronto se olvidaron del tema del desnudo.
¿Te apoyaron en este desafÃo?
SÃ, todos, desde mis padres hasta Warner Bros. (el estudio que produce Harry Potter). Saben que soy un actor y que me gusta hacer cosas distintas, enfrentar desafÃos.
También hiciste una pelÃcula independiente. ¿Cómo fue la experiencia?
Estuvo muy bien, pero fue un poco caótico. ¿La diferencia? No es tanta. Aunque no lo parezca, Harry Potter también es como una pelÃcula de arte, acaso la pelÃcula de arte más cara de la historia (risas). Es algo único. Trabajás con gente a la que conocés hace mucho tiempo y la atmósfera, pese al tamaño de la producción, es cómoda, tranquila. Acaso una diferencia es que en la pelÃcula independiente trabajábamos mucho más rápido y hacÃamos más tomas por dÃa. Todo el filme llevó seis semanas de rodaje. Asà que habÃa que apurarse. Creo que la pelÃcula (December Boys, sobre cuatro chicos ¡huérfanos!, es una coproducción australiano e inglesa dirigida por Rod Hardy) se verá en setiembre u octubre.
Otro tema de especulación persistente con Radcliffe es su vida personal y… sentimental. “No, no tengo novia -dice, conciso-. Soy un adolescente normal. La paso bien, salgo con amigos”. ¿Y qué hace con todo el dinero que gana por las pelÃculas? “Tengo una cuenta bancaria y ahora estoy comprando arte -dice-. Estoy muy interesado en eso, me gustan especialmente las acuarelas”.
Un mago enojado y solitario
Para Radcliffe, el principal valor de la quinta entrega de la saga, La Orden del Fénix, es poder haber trabajado con el director David Yates “que nos exigió al máximo”. Agrega: “Todos los directores con los que trabajamos fueron geniales y distintos entre sÃ. Lo bueno de David es que nos empujó a ir más lejos con la actuación, a esforzarnos más. ‘Podés dar más que eso’, te decÃa. Y en este momento de mi vida fue genial, era exactamente lo que necesitaba”.
Sobre la trama y el tema de este quinto capÃtulo, Radcliffe dirá que “Harry está más traumatizado, solitario y empieza a sentir un enojo que no sabe bien de dónde viene”. En cuanto a la promocionada escena del beso con Cho Chang (la actriz Katie Leung), sólo dice que “al principio fue complicado, pero luego, al repetir las tomas, empezamos a disfrutarlo. El problema es que terminaron siendo 30 tomas desde seis ángulos distintos y fue demasiado. Juro que yo no las pedÔ, ser rÃe.
Ojo con el ataúd
Daniel Radcliffe ya no es un niño, como Macaulay Culkin, que nunca pudo superar el sÃndrome Mi pobre angelito. El ya probó con teatro serio (Equus) y colará otra pelÃcula distinta en setiembre (December Boys), como para no quedar atrapado como Bela Lugosi en el ataúd de Drácula. Lo que debe estar preguntándose es si los fans le subirán o le bajarán el pulgar a renunciar a ser HP. Igual, con los 50 millones de dólares que cobrará por las dos secuelas que le resta rodar tiene para pagar las consultas de su terapeuta de por vida y por varias generaciones.
(ClarÃn)










