Luis Ziembrowski en Lalola
El actor, con una extensa carrera en teatro y cine, encarna todos los días a Aguirre, un personaje “jugado al límite”. Consumidor de fármacos y siempre al borde de un ataque de nervios, este alter ego es definido por él mismo como un “jetón de Puerto Madero”.
Con una extensa carrera en el teatro y el cine, donde participó en más de 20 largometrajes, el actor Luis Ziembrowski decidió aceptar un protagónico en televisión, encarnando a Aguirre, el dueño de la revista “Don” en la telecomedia “Lalola”, al que define como un “jetón de Puerto Madero” y un personaje “jugado al límite”.
Junto a Carla Peterson, Luciano Castro, Rafael Ferro, Sandra Ballesteros, Lola Berthet, Agustina Lecouna y Reina Reech, entre otros, Ziembrowski es uno de los puntos altos, en más de un sentido, de la más interesante serie de ficción de 2007 ideada por Sebastián Ortega y producida por Dori Media Group.
“Lo que hice fue jugar el personaje al extremo, porque lo fundamental al comienzo fue decidir de qué manera se iba a imprimir el lenguaje de lo que se iba a contar”, aseguró Ziembrowski a Télam en un alto de las grabaciones que se realizan en un estudio de Martínez.
“Creo que en una tira de televisión lo primero es marcar las características y los modos del personaje, obtener la voz, que define luego un territorio de juego y toda una línea de comportamiento”, señaló sobre el ciclo que América emite de lunes a viernes a las 22.
El actor, que acaba de protagonizar en cine “Más que un hombre”, con dirección de Dady Brieva, remarcó que su propuesta fue “jugar al extremo, sabiendo que a lo largo de la trama iba a vincularme con distintas historias y que eso iba a poner una tensión necesaria y justa para Aguirre”.
Coguionista y protagonista también del notable relato ficcional sobre la militancia política de los 70, “La vida por Perón”, Ziembrowski agregó que “arriesgué con la composición y eso permitió fundar un pequeño territorio dentro de la tira que entró a jugar con los distintos personajes y eso llevó a que se fuera abriendo la paleta y parecieran distintos colores”.
Además, para Ziembriowski lo atractivo del personaje de Aguirre “es que me permite trabajar en expansivo, que es algo alejado a mi propia naturaleza, ya que soy un tipo mucho más observador, más guardado y no tengo esa cuerda de Aguirre en mi vida cotidiana”.
“Pero -agregó- me gusta el juego que plantea Aguirre porque sé que puedo personificar eso y que en esos estados casi alterados puedo encontrar discurso, llevándome a una improvisación muy ligada a la cuestión corporal propia de ciertos cómicos mudos, que es una veta que trabajé en el pasado”.
El actor aseguró que en la construcción del personaje, que convive con los fármacos y siempre se encuentra al borde de un ataque de nervios, buscó “ampliar la frontera del realismo”.
“En definitiva, y visto desde afuera, -avistó- Aguirre es un jetón de Puerto Madero en situaciones muy delicadas respecto de su propio negocio y su vida y donde la familia también es un negocio”.
“Me pareció que todo eso se podía exacerbar, porque para mí, todo ese mundo ejecutivo y financiero de traje con corbata de Aguirre, todo ese mundo ejecutivo y financiero, es patético pero, al mismo tiempo, es un traje perfecto para actuar”, remarcó.
Respecto de modelos, Ziembrowski dijo desconocer la versión inglesa de la inteligente comedia “The Office”, cuyo clima parece sobrevolar “LaLola” en ciertos momentos y prefirió relacionar la tira ideada por la productora Underground con otras experiencias
de la televisión argentina.
“A mí, todo me llevó al espíritu de ’Mesa de noticias’ y de Gianni Lunadei, no por hacer una reivindicación de nuestros monstruos sagrados, pero sí establecí una cercanía con el personaje que Gianni hacía en esa comedia”.
Analizando la química actoral de la comedia, que se encuentra por su capítulo 50 y fue ideada para 150 entregas, Ziembrowski aseguró que “lo bueno que tiene el trabajo es que se armó un elenco de actores jugadores, gente a la que le gusta la composición”.
“No es un elenco ni una historia que gira en torno a una cabeza de elenco televisiva muy taquillera donde, por lo general, el personaje es bastante similar a la personalidad que lo encarna”.
“Esta situación nos provee de una libertad y un juego actoral interesante, donde aparecen cosas del absurdo, cosas del grotesco argentino y se genera también una especie de retroalimentación donde vos tirás algo y el otro lo toma, o vos estás dispuesto a agarrar lo que puede venir de otro lado y abrir nuevas líneas”, remarcó.
“No es una tira donde los libros son sagrados, mucho de lo que sucede se juega en el piso y se desarrolla en la misma escena; es muy bueno que esto sea parte de la propuesta de ’LaLola’ porque abre el juego a la improvisación que es una de las patas en las que se apoya la actuación”.
(Télam)










